Diana
Hay un sonido que no se olvida: el de la bolsa abriéndose. Y detrás hay un montón de sabores. Los churritos de maíz que se comen de a puños. Los platanitos fritos, crocantes y salados, que saben a plátano de verdad. Los elotitos con su punto de limón. El maní japonés con esa cubierta que truena. Los snacks de queso que se quedan pegados en los dedos. Los chips de yuca, los nachos para compartir, los Diana Jalapeños para el que quiere picante, y el alboroto para no compartir con nadie. Esa es la línea Diana: boquitas centroamericanas saladas y crocantes para cada antojo, los productos Diana que se hacen en El Salvador y ahora están en el pasillo de aquí.


































